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MAÑANITAS INOLVIDABLES AUTOBIOGRAFÍA DE SILVINA VANOLI

 MAÑANITAS INOLVIDABLES

 

Todo comenzó en una mañana de marzo, cuando llego uno de los momentos mas deseados de mi vida, ir a la escuela... cuando mi mama me dijo que ya estaban por comenzar las clases, me puse muy contenta, y único que pensaba en ese momento era -quienes iban hacer mis compañeros-, pero ese era un detalle pequeño. Lo que más me interesaba era que solo faltaban unas semanas.

¡ Comenzaron las clases!. ¡Que bueno!. La escuela primaria a la que fui se llama Matías Zapiola, ella se ubica en el departamento de San Carlos. Bueno les voy a contar como fue mi experiencia en la escuela primaria: el primer día de clases no fue tan, tan especial como pensaba, porque en un momento me halle solo, sin mi familia, pero entre juego y juego con niños y la señorita Gladis fue pasando todo. Ella me enseño a trabajar y a compartir momentos, juegos, y sobre todo a mantener las amistades. Era un grado tranquilo y más haya de todo nos llevábamos bien. Y como todo niño en los recreos era de seguro  que un conflicto ( peleita) iba a ver...

Los más lindo fue el encuentro con las letras, los números, él aprender a leer, a escribir....... ¡qué lindo! ¿ No?. Las pequeñas salidas de la escuela para ir a tomar un helado o para algún  pic nic de la escuela, y salíamos todos amontonados, como si nos fuéramos a perder, es entendibles erramos  niños.¡Y pequeños claro!.

 En segundo grado lo más hermoso que me paso fue, que con mucho  esfuerzo hicimos una actuación para el acto del día de la madre, donde preparamos unas hermosas poesías y versos para dedicárselas a las mamas, para esto nos tuvimos que disfrazar unos de vaqueros y otros d indios  ( a mí me toco disfrazarme de vaquera), y al terminar la fiesta les entregamos una rosa con dicha frase (poesía o verso). Lo más lindo fue cuando a mi mama  se corrió una lagrima era por  mi...que hasta yo me emocione.

Graciela, ella era la maestra de cuarto grado, hasta el día  de hoy recuerdo alguna de las cosas que hacíamos con ella. Con ella en varias oportunidades  realizamos los simulacros de sismo, donde todos ante el sonar de una campanita (que tenia en el cajón de su escritorio), debíamos ubicarnos debajo de los bancos, y luego salíamos en orden hasta la puerta, porque no podíamos salir al patio ya que era solo un ensayo de ella. También me acuerdo que un día la Vise directora le llamo la atención por lo que estaba realizando ya que nosotros metimos mucha bulla. Recuerdo que hicimos muchos pic nic, que fuimos al arroyo Aguanda donde aprovechamos la clase de ciencias naturales y juntamos varios insectos, plantas y algunas hojas que estaban en la orilla del arroyo.

En otras oportunidades realizamos bicicletadas  por las calles de mi pueblo. También los días que nos llevo a la plaza José Hernández, a jugar en juegos y otras veces para que tomáramos helado.

El ultimo día de clases recuerdo que la señorita Graciela se despidió de mi con un fuerte y largo abrazo. Ella es una gran maestra.

 La maestra de quinto grado se llama Iris, ella  tenia en particular y me parece que era un gran agrado  mas que un gran agrado, un en tanto enorme por las ciencias  sociales, ya que le gustaba darnos trabajos de investigación sobre las diversas culturas  que habitaron nuestro suelo. Nos hacia hacer trabajos y mapas con relación al tema y luego debíamos exponerlos en clases, algunos eran divertidos otros no tanto, pero había que hacerlos.

Ese año mi maestra junto a dos maestras mas fueron las autoras de un libro “MI DEPARTAMENTO” el cual utilizábamos en clases, por eso dije que le encantaba el área de ciencias sociales.  También ella nos enseño el famoso “preámbulo”....Nos los representantes del pueblo de  la Nación Argentina reunidos en congreso............

También  junto a la señorita de música nos enseñaban las canciones para los actos , que nunca olvidare, las que recuerdo son: Aurora, La Marcha de San Lorenzo, La canción a Sarmiento, el Himno Nacional y otros cantos más.

  

Cuando ya casi concluía el año escolar uno de los momentos más divertidos fue festejar el día de la primavera, ya que no hacíamos nada más que jugar y comer en el picnic que se realizaba en el Polideportivo Municipal Fortunato Perazoli. Donde también se desarrollaban las competencias de los juegos intercolegiales, yo integraba el equipo de handbol y mí compañera de curso Cintia competía en maratón y logró llegar hasta Buenos Aires obteniendo  el tercer lugar.

Otro de los gratos momentos fue él festejamos de la despedida de séptimo. Donde nuestras madres nos prepararon unas empanadas y pizzetas, junto a los chicos de sexto grado, los que nos agasajaban, para compartir despedida todos juntos. Luego le entregamos un diploma recordatorio a cada uno. Y acabábamos esta despedida yendo todos a la plaza para mojamos en la surgente.

En séptimo si bien me llevaba bien con mi maestra, con el pasar de los años comprendí por que en algunos momentos fue tan recta. Nuestros días típicos eran llegar cinco minutos antes del timbre de entrada ordenar nuestras mochilas en nuestro curso junto a nuestras sillas y bancos, porque ella quería que en el momento de izar la bandera no tuviéramos nada en que distraemos. Al comienzo de cada clase seleccionaba a dos alumnos y debíamos leer frente a la clase o de ella una lectura a gusto, para lo cual debíamos estar preparados. Note en este año que el curso fue bastante dividido, porque se podía notar el grupito de los que más estudiaban, de los que más molestaban, de los que más tenían, los más tímidos, y estaban los pocos que se juntaban con todo el curso.

En las horas de música además de cantar, nos preparábamos de vez en cuando una obra de teatro donde algunos cantaban, y recuerdo también que alguno de mis compañeros se escapaban para ir hasta el quiosco de la esquina y comprar tutucas y caramelos. Sin obviar las clases de plástica en la cual teníamos que llevar siempre distintos materiales para usar en clases, y hacer divertidos esos momentos.

Lo más anhelado por todos desde que comenzamos fue el viaje que realizaríamos. Todos planeábamos desde el comienzo un viaje a Córdoba por intermedio de la escuela, hasta que algunas madres plantearon que la escuela no debía participar y decidieron organizarlo ellas; lo cual fue particular y lamentablemente no todos pudimos viajar. Los que no fuimos organizamos un picnic en el poli deportivo, lo cual fue más divertido que el viaje; ya que de acuerdo a lo que nos contaron los chicos que fueron al viaje sus madres estaban encima de ellos todo el tiempo y no pudieron disfrutarlo.

 

         El último día de clase luego de llegar a la escuela y de escribimos los guardapolvos, nos fuimos al polideportivo, donde además de mojamos, jugar y reímos, ya cansado y finalizando la hora, nos recostamos todos juntos y mirando al cielo, formando un circulo con nuestras cabezas, comenzamos a sinceramos. Diciendo lo que cada uno sentía y pensaba de cada uno, momento que nos sirvió para reconocer nuestras virtudes y errores.

Luego todos volvimos a la escuela y al llegar nuevamente al curso, tomamos conciencia que este era el último momento que pasaríamos en nuestra aula. Y comencé a rememorar cada momento de alegría y tristeza compartidas desde aquella primera vez que mi madre me trajo de la mano a esta hermosa escuela, aferrándome a ese recuerdo y tratando de detener el tiempo...

El acto de fin de curso comenzó con la entrada de los alumnos al escenario. Las maestras fueron describiendo a cada uno de los alumnos, a mí designaron la Señorita Graciela (de cuarto grado) destacó que pocas personas supieron valorar mi personalidad, palabras que recordaré por el resto de mi vida. Luego entregaron los diplomas y medallas; y nosotros se las entregamos a nuestros padres, lo que fue un momento tan emotivo porque recuerdo que fue la primera vez que vi correr por la mejilla de mi padre una lágrima, lo cual me llevó a aferrarme a él porque me emocionó tanto que me hizo llorar también ...

                                                                                  *Vanoli, Maria Silvina.

2 comentarios

silvinavanoli -

lo que mas me gusto del trabajo fueron los hermosos recuerdos,que estan en uno.